Arte soy entre las artes
El espacio “Arte soy entre las artes” brinda un acercamiento al universo de los creadores que integran el proyecto del mismo nombre que auspicia la Sociedad Cultural “José Martí” como vía para divulgar el quehacer de las artes plásticas cubanas contemporáneas.
Isla es la exposición de pinturas e ilustraciones de los creadores del grupo Nueva Gente que estará a partir del 10 de diciembre en el Hotel Habana Riviera a propósito del aniversario 54 de su fundación auspiciada por la Sociedad Cultural “José Martí”. Le proponemos un acercamiento a las interioridades de la muestra.
Paradojas para una isla
Por Teresita Gómez Acosta
Creo entender que para la mayoría de nosotros, cubanos y cubanas, el concepto Isla está, por supuesto, bien definido geopolíticamente hablando, sin embargo, en lo personal sostengo la tesis de que nuestra noción se amplía con discernimientos que tienen más que ver con lo espiritual, ya sea anímico o místico, que se individualiza según sea la experiencia y la circunstancia de cada quien.
A esa idea de la Isla como una porción de tierra rodeada de agua por todas partes (sin que necesariamente sean virgilianas y malditas circunstancias) se unen entonces, por ejemplo, las de límite o confinamiento, naufragio o soledad; pero también –por qué no- las de protección (o autoprotección) e incluso punto de descanso (o partida) en una peregrinación. Si miramos bien, todo esto y más, se conjuga en eso que solemos definir como lo insular –distintivo de nuestra idiosincrasia- y que en esta zona nuestra del mundo se identifica, además, por lo tropical y lo caribeño.
En la proyección de esta exposición, sus artífices se propusieron (más allá de la recurrencia del tema en las artes plásticas cubanas), incentivar, en una interesante convocatoria, la indagación pictórica acerca de diversos tópicos que se podrían registrar en nuestra identidad contemporánea como el rescate de las manifestaciones de la insularidad en tanto fenómeno o la concepción de Isla en sí. En lo esencial, es ese el punto de partida para esta muestra, cuya propuesta discursiva fundamental nos llega a través de la obra de Estela Estévez Dieppa, y Eira y Grettel Arrate Hechavarría, a quienes se unen las miradas de los artistas ilustradores del grupo Nueva Gente.
La cosmogonía de un ser humano ISLA se nos presenta en las figuraciones de Estela, cual metamorfosis (en tanto evolución y alternativa) de un ser insular como esencia, que se enraíza en esa porción de tierra propia, que bebe de su seno, cual maternidad consagrada en una relación visceral, o se debate en la complejidad de tener a una vez alas y raíces mientras presupone esa comunión primigenia y ancestral que fructifica en un poder distintivo y diverso para comunicar(se).
Por otra parte, desde un interesante rejuego entre la abstracción y la neofiguración, Eira nos propone paisajes (no importa si físicos o mentales) captados bien sea desde planos muy lejanos o desde esos otros casi microscópicos que sugieren situaciones de naufragios. Así pues, sus piezas devienen alegorías en las que el imaginario, asumido desde lo simbólico, trasciende los límites de su propia creación, en un retozo intelectivo con los títulos de las obras, que aluden esa realidad y las impresiones que en los sujetos pueda marcar esta otra manera de la existencia.
Grettel, sin abandonar su característico discurso, se asiste de objetos típicos de las Islas (aunque se pueden encontrar en cualquier otro lugar), como barcos, aviones – en tanto vía posible para llegar o partir; o incluso pretendiendo erigirse por sí mismos en esa condición insular-; o reguiletes, aparentemente prestos a girar. Representados a la manera de papirotes protagonizan historias similares: varados, atascados en esas islas compuestas por los entramados metálicos como elementos de contención, que constituyen alegorías de los límites de la existencia; a la vez que reflejan la luz para irradiar todo el dramatismo de su inmovilidad impuesta, de su estatismo hierático.
Son estas otras maneras de sentir la ISLA, de construir y recrear esa realidad a la que estamos sujetos y de la cual a su vez somos creadores todos en términos de cultura. La fuerza y la sinceridad de lo representado traspasan los límites de simples visiones que, alejadas o cercanas entre sí, nos invitan a reflexionar sobre nuestra condición insular, sobre nuestro discurrir en las más disímiles formas de manifestación esencial.
Joel James Figarola, -investigador y filósofo de eterna recurrencia para mí- en un texto leído el 24 de enero de 2004 en Santiago de Cuba, durante la presentación de los números 2 y 3 de la revista Cultura y Desarrollo, de la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la UNESCO, apuntaba algunas ideas que según interpreto guardan estrecha relación con eso que somos y que está contenido en esta muestra:
“El concepto del hombre ha variado a lo largo de su existencia…el problema más importante de la filosofía es la relación entre la interioridad y la exterioridad del ser humano“. El ser humano existe en términos de límites… “Si conocemos los límites conocemos la extensión. La existencia humana es una existencia al mismo tiempo en términos de límites y en términos de extensión”
Así pues, con estos personales discernimientos los invito a ver lo que para mí constituyen Paradojas para una Isla.



