Ailyn Martín Pastrana
En Cuba crecemos leyendo la obra martiana. Cada uno de nosotros atesora su propia versión de Los zapaticos de rosa, Versos sencillos o Abdala, por lo que un nuevo acercamiento a la obra de José Martí siempre suscita curiosidad y polémica.
Después de la personalísima visión de El Apóstol que nos presentó Fernando Pérez en su largometraje José Martí, el ojo del canario (2010), abordar cualquier arista relacionada supone un reto doble. Pero como dice el refrán: “de los cobardes no se ha escrito nada” y ya es una realidad Abdala, el regreso de los señores de Xibalbá (2012); una versión animada de la obra literaria dirigida por Adrián López, quien además es fundador de los estudios Anima -Estudios de Animación ICAIC, Holguín-. Como el título del audiovisual lo indica, esta es una relectura del texto original donde se entrelazan épica y fantasía.
Según ha declarado su director, le “obsesionan los temas que tienen que ver con el origen de la raza humana, su cultura y su antigüedad. Trabajo especialmente para los jóvenes porque es en esa edad en la que se inicia el interés por esos temas.”
Diseñador gráfico devenido en realizador audiovisual, Adrián López se define como martiano y amante de la ciencia ficción. Con la premisa de mostrar una estética diferente, alejada de los localismos que imperan en el audiovisual cubano, apuesta por los temas universales y defiende que “los jóvenes de hoy necesitan más fantasía”.
Abdala. La obra de Martí…
Entre mis primeras lecturas estuvo Versos sencillos y La Edad de Oro. Luego descubrí al otro Martí: al filósofo, y me fascinó su constante búsqueda de la verdad, su constante cuestionamiento a la sociedad. Su obra es universal, no es localista.
Cuando decidí incursionar en el mundo de la realización me propuse hacer adaptaciones literarias -la razón es muy sencilla: yo no soy Tolkien ni Umberto Eco-. Entonces, tomé Adbala, redimensioné conflictos, batallas, enemigos -los señores de Xibalbá-, y agregué profecía, mística… Lo armé como un esquema semiótico.
Tenía muy clara la propuesta estética. Quería hacer algo totalmente diferente a lo que se hace en los Estudios de Animación. Lo que más temor me dio fue el guión, porque esa no es mi especialidad. En realidad lo que sucede es que no debes enamorarte de la película, y eso es muy difícil. Además, tenía el riesgo de pasarme porque también lo edité.
¿No temes a la crítica de los más ortodoxos hacia tu lectura de la obra original?
A los más ortodoxos les recomiendo que relean a Martí, porque si él no hubiera sido un revisionista no hubiera escrito Meñique, que no es más que una versión de la historia de David y Goliat.
Sobre Abdala y la cultura mesoamericana no se sabe en realidad qué pasó en ese momento, cómo vivían, cómo hablaban realmente. Los mayores misterios de la humanidad no están en Egipto, sino en América.
Ni Georges Lucas ni Spielberg nos van a contar nuestra historia. Y si lo hacen, será a su manera. Ellos son especialistas en eso. Imagínate que los Estados Unidos se tuvieron que inventar su propia cultura, porque es un país de emigrantes.
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