El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Por Joel Lachataignerais Popa

 

 

Parque ¨José Martí¨en Jagüey Grande
Homenaje a José Martí en el parque central en Jagüey Grande

Hace cincuenta años, Jagüey Grande, municipio de la provincia cubana da Matanzas; algo más de un centenar de kilómetros hacia el Oriente, sorpresivamente se convirtió en una plaza militar de suprema importancia, para el acontecer de la retaguardia de las tropas del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, integradas por la Policía Nacional Revolucionaria, el Ejército Rebelde, las Milicias Nacionales Revolucionarias y el pueblo todo con sus organizaciones políticas, sociales y de masas, a cuyo frente machaban los Comités de Defensa de la Revolución.

Entre el 15 y el 20 de abril de 1961, toda esta zona se vio violentamente invadida por la brigada mercenaria concebida por los sicarios del ex dictador de Cuba, Fulgencio Batista y Zaldívar y preparada, armada e impulsada por el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica bajo el cuño de todas sus fechorías: la Agencia Central de Inteligencia (CIA), grupo al que se adhieren otras entidades de esa nación, creadas para situar bajo la égida de ese país al mundo.

Entonces Jagüey era un poblado más pequeño, comenzaba a recibir los beneficios de la naciente revolución cubana y ya hoy es un fuerte núcleo urbano que linda la categoría de ciudad y se mantiene de merecer favores que la sociedad le otorga a tenor del desarrollo del proceso revolucionario.

Humildes calles, arquitectura que refleja un entorno de cubanía expresado en los portales resguardados por columnas casi todas redondas, casas apegadas a instituciones, un parque central como en todo lugar citadino que se respete, y un pueblo de bellezas humanas femeninas y masculinas, amén de los elogios que particularmente es posible para sus mujeres, jóvenes y trabajadores en general.
Muy próximo están lugares emblemáticos del más reciente historial cubano, mezclado con otros que son como el enlace de la única revolución que hemos podido vivir; todos resultan como el resguardo simbólico del sureño municipio matancero, vecino de la Ciénaga de Zapata, allí, donde Bahía de Cochinos descansa y recuerda.

Este ambiente –próximo a Calimete, a otro municipio de gran valía, donde se recuerda la permanencia infantil de José Martí junto a su padre y las huellas del dolor y su compromiso moral– fue la sede del Segundo Coloquio Nacional “Ética y Sociedad de Guáimaro a Girón”, convocado por la Sociedad Cultural “José Martí”.

La ética, sistema regulado de conductas mediante el ser y el estar, se conjuga en este encuentro con las situaciones por las que atraviesa la humanidad esencialmente a través de los valores y se imbricaron en el homenaje a dos instantes cumbres de la sociedad cubana: Guáimaro, que recuerda el sitio donde se proclamó la primera constitución de la República en armas, el 10 de abril de 1869 y Playa Girón, donde fue clara, la protección de la soberanía proclamada entonces, con la defensa del socialismo promulgado el 16 de abril de 1961, y hecho sentencia irrevocable en la victoria frente al mercenario invasor el 19 de ese mismo mes.

La convocatoria solicitaba trabajar la ética en cuatro dimensiones: Un eje temático denominado, “Ética y política en José Martí”, considerando las ideas del bien y Nuestra América. Un segundo tema titulado “Ética



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

e identidad nacional”, que debía dirigirse a investigar la  tradición de lucha  revolucionaria de Guáimaro a Playa  Girón y la cultura de la familia Maceo-Grajales.

El tercer tema, “Ética de la conducta y el socialismo en Cuba”, aunque abierto, es posible advertir símbolos individuales o colectivos de un modo de ser y permanecer de las personas que en Cuba hacen la nueva dimensión social que busca una definición en un mundo nuevo, mejor, diferente, posible.

En el cuarto tema, se solicitaban análisis sobre tres ejemplos de ética, conducta, ser, estar, permanecer: Camilo Cienfuegos Gorriarán, Ernesto Che Guevara y Faustino Pérez Hernández.

Al debate se presentaron 54 ponencias procedentes de todas las provincias del país. Sobresalieron los temas por su relieve académico práctico que se renueva en la esencia del modo de ver que reproduce al  pueblo en su modo de actuar, y en las contradicciones presentes en la convivencia humana, las cuales tienen una luz de beneficio de soluciones en las ponencias relacionadas con José Martí, Camilo Cienfuegos, Ernesto Che Guevara, y      –de modo particular– Faustino Pérez Hernández, por lo que la inclusión de estos paradigmas en el debate, dejó fruto ejecutivo de la práctica ética cubana, tal como se entiende por los investigadores como debe ser.

Los tres días sirvieron además para  el contacto con la sociedad. Hubo encuentros con artistas locales en un excelente programa disfrutado en el Teatro del Comité Municipal del Partido Comunista de Cuba de Jagüey Grande el primer día y en la noche del 17, durante una visita al emblemático Proyecto Cultural Korimakao.

Resultaron de interés las excursión realizada al Sitio Memorial Caimito del Hanábana (Monumento Nacional), lugar donde José Martí con sólo 8 años de edad, acompañó a su padre, Don Mariano Martí, cuando éste fue designado para ejercer como militar en aquel lugar, donde el 23 de abril de 1802, el niño Pepe, escribe una carta a su madre, Doña Leonor Pérez, en la cual deja signado el compromiso de borrar con su sangre la huella de dolor que España estampaba en la piel de los esclavos.

En Soplillar, Playa Larga y Playa Girón, los delegados conocieron detalles de los combates para defender la patria del invasor mercenario. Allí recorrieron el lugar donde Fidel Castro  festejó el fin de año con los carboneros de la Cienaga de Zapata, estuvieron en el museo memorial y en el punto donde el 19 de abril las fuerzas invasoras fueron reducidas.

Inolvidables para todos serán los diálogos sostenidos en el Museo de Jagüey Grane con varios milicianos que combatieron en Girón y otros que allí mismo en ese pueblo, sirvieron como parte de la retaguardia revolucionaria; o los encuentros sostenidos con Ana Miriam Díaz, la esposa de Faustino Pérez y su hija Ana­­­­ Beatriz Hernández Díaz, con quienes recorrieron la casa donde convivieron en el municipio de la Ciénaga y en numerosos instantes durante los tres días platicaron con Nemesia, la niña de los zapaticos blancos, cuya familia fuera prácticamente aniquilada por un avión mercenario en los primeros momentos de la invasión.

Hubo una sorpresa anunciada por Adelaida Ramos Leal, la Secretaria ejecutiva Nacional de la Sociedad Cultural “José Martí”, y develada en los últimos minutos del Coloquio, el día 18, por el Profesor Jorge Juan Lozano Ross, quien en emotivas palabras dio a conocer la presencia ente los delegados del nieto de Marcos del Rosario, aquel joven que desde Santo Domingo vino con Martí y Gómez y desembarco en Playita de Cajobabo el 1 de abril de 1895, la emoción embargó a este otro Marcos del Rosario, cuando pronunció un breve discurso de agradecimiento.

Cuando todo concluyó, la solidaridad expresada en los análisis de los tres días, era presente en el corazón de todos, en esas sensación de final y deseos de continuar juntos, aunque juntos se continúe y separados. No queda más que reconocer que Jagüey Grande quedó abierto a José Martí y que allí permanecerán las huellas de estos días.

Dirección General: Lic Adelaida Ramos.

Redacción: Lic. Mauricio Núñez Rodriguez.

Diseño: Lic. Ernesto Gómez Vázquez.

Asesor: Leonardo Aguirre.