Le ofrecemos a continuación varios fragmentos de entrevistas, discursos o intervenciones en que el legado de José Martí brota en el pensamiento del máximo líder de la Revolución Cubana
Siempre me acuerdo de una idea de martí
Entrevista concebida a Ricardo Utrilla y Marisol Marin de la Agencia EFE de España, Ciudad de La Habana, 13 de febrero de 1985.
[...] Yo tengo mi filosofía sobre el valor relativo de los hombres y la importancia relativa de los cargos, además, siempre me acuerdo de una idea de Martí, de las que más me gustó entre muchas de sus maravillosas ideas, la hice mía: “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, si los líderes creen que son eternos, cuando pueden tal vez pensar que son insustituibles, en medio de honores y reconocimientos no se dan cuenta que no hace falta más que pasen unos pocos años y ya no se acuerdan de él; sí lo mencionan de vez en cuando, en el aniversario, se hacen referencias a sus hechos, sobre unos más, sobre otros menos, surgen otros y empiezan a desempeñar las tareas.
Ediciones OR, No. 1, enero-marzo, Departamento de Orientación Revolucionaria del C.C. del P.C.C., La Habana, 1985, p. 135.
Ni al golpe del látigo, ni a la voz
del insulto, ni al rumor de mis cadenas,
he aprendido todavía a odiar
Entrevista con el fraile dominico brasileño Frei Betto. Ciudad de La Habana, 23-26 de marzo de1985.
[...] nosotros tuvimos un pensador de un gran calibre, de un extraordinario calibre, que fue Martí. Y ya Martí, desde los 17 años, en un documento llamado El Presidio Político en Cuba, una narración que hace de sus sufrimientos, y en sus alegatos a la república española, una república que surgió en España y planteaba derechos para el pueblo español, pero negaba derechos para el pueblo de Cuba, que postulaba libertad y democracia en España, pero negaba la libertad y la democracia en Cuba, como ocurrió siempre, tiene frases fabulosas, como aquella cuando afirma: “ni al golpe del látigo, ni a la voz del insulto, ni al rumor de mis cadenas, he aprendido todavía a odiar; dejadme que os desprecie, ya que no puedo odiar a nadie.” A lo largo de su vida, Martí predicó la lucha por la independencia, por la liberación, pero no predicó el odio al español.
La experiencia martiana demuestra cómo es posible predicar el espíritu de lucha y la lucha por conquistar la independencia, sin predicar el odio a los que llamaba sus padres españoles; y te aseguro que nuestra Revolución está muy permeada por las ideas martianas. Nosotros, que somos revolucionarios, somos socialistas, somos marxistas-leninistas, no predicamos el odio, así como una filosofía, la del odio. No quiere decir esto que sintamos simpatía alguna hacia el sistema opresor y no hayamos luchado con el máximo ardor contra él; pero yo creo que nosotros tenemos una prueba suprema, y es la siguiente: nosotros libramos una tremenda lucha contra el imperialismo, hemos recibido agresiones y agravios de todo tipo del imperialismo; sin embargo, cuando un ciudadano norteamericano visita este país, todo el mundo lo trata con mucho respeto, todo el mundo lo trata con mucha consideración; porque realmente, nosotros no podemos odiar al ciudadano norteamericano, nosotros sentimos repudio hacia el sistema, odiamos al sistema. Y en mi interpretación, y pienso que en la interpretación de los revolucionarios marxistas, no se trata de un odio a los individuos, sino de odio a un sistema inicuo de explotación, no un odio a los hombres.
Martí odiaba el sistema español, por ejemplo, y alentaba al pueblo a la lucha contra el sistema colonial español. Sin embargo, no hablaba de odio al español, y lucharon y murieron muchos cubanos en el campo de batalla con un gran valor y una gran fiereza.
Ediciones OR, No. 2, abril-junio, Departamento de Orientación Revolucionaria del C.C. del P.C.C., La Habana, 1985, pp. 199-200.
El más profundo pensador político y revolucionario nacido en este hemisferio
Entrevista concebida al Legislador Merwin Dymally y al académico Jeffrey Elliot. Ciudad de La Habana, 27, 28 y 29 de marzo de 1985.
Martí vivió en Estados Unidos, conoció de cerca los orígenes de la política desarrollada por Estados Unidos en este siglo, su desprecio por los pueblos latinoamericanos, su espíritu expansionista, el surgimiento, podría decirse, del imperialismo norteamericano en el concepto más moderno de esa expresión —vea que yo no he usado mucho este término durante la entrevista—, Martí hablaba del imperialismo, se preocupó profundamente por el expansionismo de Estados Unidos en América Latina, incluso escribió y dijo: Conozco al monstruo, porque he vivido en sus entrañas. Pocos días antes de su muerte en el combate de Dos Ríos, expresó por escrito unas de las motivaciones más íntimas de su vida cuando dijo: “Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para impedir a tiempo con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América.”
Martí fue el más profundo pensador político y revolucionario nacido en este hemisferio. El más latinoamericanista y humanista, escritor, poeta, ensayista, periodista, organizador y jefe de la última guerra de independencia en la última colonia española en América. Murió en acción. No hay ejemplo igual.
Martí vio en la política imperial de Estados Unidos una amenaza para el desarrollo, la economía, la independencia y la unidad de los países latinoamericanos. Lo más absurdo, lo más paradójico, lo más grosero, es usar el nombre de José Martí para bautizar una estación subversiva dirigida contra Cuba[...]
[...] El héroe de nuestra independencia, a quien tanto le debe nuestra Patria por sus esfuerzos, a pesar de los obstáculos que Estados Unidos puso a su lucha patriótica, el hombre que quería precisamente el tipo de país realmente soberano y digno, sin mendigos, sin analfabetos, sin injusticias sociales, como es hoy Cuba, lo pretende utilizar Estados Unidos para hacer esta campaña. ¡Vean lo absurdo que es todo eso!
Ediciones OR, No. 1, enero-marzo, Departamento de Orientación Revolucionaria del C.C. del P.C.C., La Habana, 1985, pp. 425-426.
Por guantánamo, se produce el desembarco de José Martí
Trigesimosegundo Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada. Guantánamo, 26 de julio de 1985.
Nos encontramos —me imagino que esto se lo habrán dicho muchas veces— en la remota provincia de Guantánamo, y decimos remota porque está en el extremo oriental de Cuba. Esta provincia nació como resultado de una nueva división político-administrativa del país, en virtud de la cual la antigua provincia de Oriente se multiplicó en cinco provincias. La antigua provincia estaba llena de historia, de tal modo que al repartirla entre cinco provincias, todavía le quedó a cada provincia mucha historia.
La población de esta región tiene una participación activa en la primera guerra de independencia, desde el año 1871 en que las fuerzas cubanas, dirigidas por Maceo, Máximo Gómez y Moncada, penetraron en este territorio, que estaba lleno de esclavos y cafetales, y libraron intensos y victoriosos combates contra las fuerzas españolas.
Cuando aquella guerra que había durado 10 años se reanuda, en 1895, por esta zona oriental del país se produce el desembarco de José Martí, héroe de nuestra independencia, en compañía de Máximo Gómez, una de las figuras internacionalistas más prestigiosas de la historia de América Latina.
Ediciones OR, No. 3, julio-septiembre de 1985, Editora Política, La Habana, 1987, pp. 137-138.




